martes, 28 de junio de 2011

Patria potestad

—¿Diga?
—Jorge, soy papá. ¿Qué tal estas cariño?
—¡Papá!, ¡que bien!
—Que contento estás, ¿eh?
—¿Vendrás este fin de semana a buscarme?
—No, hijo. Me han surgido problemas. En otra ocasión, ¿vale?
—Jo, siempre dices lo mismo. Me lo habías prometido.
—Ya lo sé, hijo. No te enfades. Te juro que iré a buscarte muy pronto. Bueno… ¿Y que tal tu madre?, ¿sigue saliendo con ese tipo?
—Sí. Pero, ¿cuándo me voy contigo?
—Pronto hijo, pronto. Pero dime, ¿el tipo ése está ahora ahí, en casa?
—Sí.
—Pero, ¿qué pasa, se va a quedar a dormir ahí?
—Sí, claro.
—¿Cómo que claro? ¿Cuántas veces ha dormido ahí?
—Muchas. Va a vivir aquí. Pero, papá, ¿qué día vendrás a buscarme?
—¡¿Cómo?, ¿que va a vivir ahí?!
—Sí. Es un mierda, y ayer mamá me castigó porque no le obedecí.
—¡¿Cómo?, ¿por desobedecerle?!
—Sí.
—Deja ya de llorar hijo, que ya tienes diez años. Escúchame. Que no me entere yo que obedeces a ese imbécil. Sólo debes obedecerme a mí, que para eso soy tu padre. Ese tipejo no es nadie para darte órdenes, ¿me has entendido?
—Sí, papá.
—Dile a tu madre que se ponga inmediatamente.
—Mamá dice que no tiene nada que hablar contigo. Pero, contéstame papá, ¿qué día vendrás?
—No seas pesado Jorge, por favor, ya te lo diré. Venga, dile a tu madre que es urgente.
—Pero…, papá…


Celsa Muñiz
Publicado en revista Prímula (24 junio 2011)

Cuatro poemas y un guiño


LA NOCHE OSCURA     (emulando a San Juan de la Cruz)

Me quedé y olvidé todo,
la cabeza descansó sobre su hombro,
perdida la razón, sólo el corazón obedecía.
Todo lo aplacé, lo puse a un lado,
y con las flores que traía, dejé en el olvido mi cuidado.

LEJANÍA

Ya no añoro tu regreso.
Amarte en la distancia
es mejor que vivir, bajo
tu dominio y desgana.

A LA MUERTE

Tómame pletórica;
ni abatida, triste o desconfiada.
Ven cuando sea feliz
¡Que me quede con gana de sentir…!
Acércate brusca,
arrebátame los placeres
y suéltame en el olvido.

AUTORRETRATO

Soy el número diez millones, siete tres ocho…
Ese eslabón de la cadena
donde las manos se enlazan,
perdida isla en el océano,
roma arena de la playa
que el mar va a besar.
Pero con unas formo la playa,
con otros la humanidad.

Ana Trelles
Publicados en la revista Prímula (24 junio 2011)

Las tazas

(Emulando a "Las Moscas" de A.Machado)

Vosotras, las familiares,
tacitas que no tazón,
vosotras, lozas vulgares,
me tocáis el corazón.

¡Oh, viejas cuencas con asas,
rostros de una sola oreja,
habitantes de mil casas,
con su plato o sin pareja!

¡Tazas del cacao primero
en la mesa familiar,
los crudos días de enero
en que empecé a madrugar!

Y en las noches de vagancia,
en que arrinconé mi vida
aburrida,
libé de alguna sustancia,
-que todo es beber-, licores
que lavaron mi desgana
en tu honda palangana.

Tazas de alegres colores,
de dibujos infantiles,
de cerámicas remotas,
de traslúcidos cristales,
de ligeras terracotas,
de siempre… Tazas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que fuisteis besadas,
por bocas enamoradas,
por viejas desencantadas,
por el hombre perdedor,
por soñar junto a la lumbre,
por costumbre…

Acogedoras tacitas
de los huéspedes caldosos,
de los tragos, favoritas;
afroditas del presente,
de perfiles sinuosos,
antiguas, como la gente.
.
Celsa Muñiz
Publicado en la revista Prímula (24 junio 2011)

sábado, 18 de junio de 2011

Arquitecto de verano

Ojalá volviera a ser
arquitecto de verano
que usando solo sus manos
ve sus proyectos crecer.

Primero va la muralla,
luego el foso y la atalaya.
Para hacer bien el castillo
usaré este rastrillo.
Un madero será el puente,
el agua del mar la fuente.
Con el palo del helado
y este papel bien doblado
el mástil y la bandera
que se vean desde fuera.
Piedras, conchas y tapones
adornarán torreones.
La caracola del mar....
esa la voy a guardar.

Mª Rosa de la Concha

martes, 14 de junio de 2011

Escrito en la arena

Un gorrión
se posa en la arena.
Una hormiga
me trepa por un pie.
Una ola la lame
y ella
nada.
El cielo es tan azul
que siento que caigo
al vacío.
No se diferenciar
el cielo,
del aire,
del mar.
Azul,
azul en todos los tonos
Azul,
profundo, suave y brillante.
El mar
es un delfín sonriente.

Mª Jesús Sánchez Obeso